jueves, 4 de diciembre de 2014

LA PLAYA ROJA






Los rayos del sol caían como flechas sobre el cuerpo de Laura, hacía mucho calor esa mañana de verano, un sol intenso en su playa favorita, a Laura le gustaba esa playa, sabía que casi siempre no había nadie y podía disfrutarla sin los agobios del turismo, la playa era roja por la arena volcánica de esa zona del oeste de la isla, a kilómetros de la primera zona poblada, sólo se podía acceder por una pista de tierra, baches y piedras, además, no se recomendaba entrar en ella debido a posibles desprendimientos y las corrientes marinas, pero Laura conocía bien la playa y sabía donde ponerse y como nadar en sus aguas cristalinas.

Siempre que iba se pasaba muchas horas, a veces todo el día, se llevaba un pequeño picnic, mucha agua y un buen libro, sin móvil, sin nada de tecnología, sólo ella y la naturaleza, fundidas. Cuando el sol calentaba más de la cuenta se daba un chapuzón para refrescarse y volver a la arena a disfrutar del sol.





Cuando Laura despertó, estaba confusa, se había dormido un buen rato, parecían horas, disfrutó de su picnic y a continuación el sueño la venció disfrutando una larga y profunda siesta, pero el calor era sofocante y necesitaba refrescarse, se introdujo en las plácidas aguas una vez más. Los rayos del sol junto con el brillo del agua en su piel realzaban su bonita figura, Laura era una mujer muy guapa con una larga melena azabache, unos ojos grandes y expresivos y una silueta acorde a su belleza, siempre se bañaba en top less, en esa playa al menos, sus pechos eran perfectos, delgada de cintura y un bonito trasero, todo junto con su personalidad hacía que Laura fuera muy deseada siempre, no le faltaban admiradores.

Una vez hubo disfrutado de su baño, se dispuso a tomar de nuevo el sol, ya era por la tarde, un rato más y empezaría a recoger, ya no tenía sueño al haber dormido, estaba muy relajada, se sentía muy a gusto sintiendo los rayos del sol en su piel, el calor de la arena y el sabor salado en sus labios, admiraba su propio cuerpo bronceado, brillando y casi sin quererlo se empezó a sentir excitada de la situación, tumbada boca arriba, sólo con el tanga, empezó a deslizar su mano derecha por sus pechos, la excitación iba en aumento, dejó caer su cabeza en la toalla mientras su mano iba descendiendo hasta introducirla entre sus piernas, estaba muy excitada, sentía que ya no podía parar, se sentía libre, se quitó el tanga y separó sus piernas, su dedo índice acarició su sexo, se lo introdujo en la boca, lo humedeció y lo posó de nuevo en el clítoris, y empezó a darle movimientos circulares, cada vez más excitada introdujo un dedo en su sexo y empezó a hacerse el amor cada vez más intensamente, luego otro dedo, arqueaba su espalda, sus pechos se veían espectaculares en esa postura alzada, tensaba todo su cuerpo mientras la invadía un fuego interno y empezó con espasmos, explotó intensamente en un delicioso orgasmo y poco a poco empezó a bajar el ritmo cuando sintió una presencia, abrió los ojos y notó una sombra, no estaba segura que era porque tenía el sol de frente, pero al instante se sobrecogió cuando se dio cuenta que era un hombre, cuando dio dos pasos y se puso de tal manera que lo pudo ver bien, el miedo la paralizó, la vergüenza de saber que la está viendo desnuda justo haciendo lo que hacía. 



El no dijo nada, sólo la miraba, ella deseaba decir algo, gritarle, salir corriendo pero no podía, estaba paralizada, al cabo de un segundo pudo verlo mejor, era un hombre muy alto, 1,90 aproximadamente, moreno, muy bronceado, lo miró a los ojos, estaba hipnotizada, unos ojos profundos negros, era un hombre muy guapo, el corazón le palpitaba y no pudo evitar descender la mirada por su pectoral definido, por su vientre duro, subió de nuevo la mirada y se percató que el hombre a pesar de su cara inexpresiva, seguía mirándola fijamente y no sabía muy bien porque, sabía que la deseaba. El hombre misterioso se acercó con mucha seguridad se le puso de rodillas delante y se inclinó, Laura estaba paralizada de miedo, pero había algo en ella que deseaba que pasara, el se inclinó la sujetó por las muñecas y la besó directamente en el cuello, sintió su pecho en su pecho, se estremeció, parecía estar soñando, deseaba que fuera un sueño y que de repente se despertara y se viera sola en la playa, pero no lo conseguía y el hombre misterioso dejó su cuello y se posó en sus labios, la besó profundamente y ella no hizo nada por impedirlo, estaba tan confusa como excitada, se sintió liberada de las muñecas pero no intentó deshacerse del hombre misterioso, sólo se aferró a su ancha y fuerte espalda, cerró los ojos y sintió sus labios posarse en sus pechos, deslizar su lengua  por sus pezones, el introdujo sus pezones en su boca y ella tuvo otro orgasmo, estaba desatada, el descendió como un rayo y empezó a devorarla, estaba muy húmeda, agarró su cabeza con firmeza y notó su lengua y labios devorarla literalmente, otro orgasmo, andaba loca de placer, entonces el se incorporó y pudo ver lo excitado que estaba a través del bañador, el cuál no tardó en quitarse y dejar a relucir su sexo, impresionantemente hermoso, alzado, muy duro, deseaba sentirlo dentro sin más, pero un impulso irrefrenable hizo que se incorporara lo agarrara por el brazo y lo tirara sobre la arena, se inclinó y lo introdujo en su boca, parecía que se le iba la vida en ello, deslizaba su lengua por la punta, lo humedeció con su saliva y acompañado con la mano empezó a devorarlo, el no decía nada pero por la dureza y sus espasmos y su rostro sabía que ahora ella tenía el control y lo estaba volviendo loco.







El ritmo era cada vez mayor, parecía que crecía aún más y que de un momento a otro iba a explotar, sin pensárselo se sentó encima y se la introdujo de golpe hasta el fondo sin miramientos, gritó de placer y como poseída empezó a cabalgarle con pasión, posó sus manos en su pecho firme y duro y el agarró sus caderas, apretaba su culo con sus manos mientras subía y bajaba, no dejaba de mirarle sus pechos, se irguió un poco y los introdujo en su boca, los acariciaba, mientras Laura tuvo otro orgasmo soltando su melena por la espalda y mirando al cielo. Instante que el aprovechó para empujarla sobre la arena y ponerse encima, la penetró salvajemente, ella gemía y gemía, sus pechos saltaba, empujaba con embestidas su sexo que justo antes pensó que no podría entrar en su interior, ahora desaparecía fundido en su fuego interno, lo abrazó muy fuerte mientras el no paraba de follarla una y otra vez, más y más, sujetó su trasero y le dijo que empujara más y más, no pares, era un portento sexual, ella jamás había disfrutado tanto del sexo, aquello era más que sexo era, tocar el cielo desde la caliente arena roja de su playa favorita, de repente otro orgasmo, esta vez más largo e intenso, ojos en blanco y placer infinito, justo a los pocos segundos el explotó también inundándola de si mismo, tensaron sus músculos al máximo con movimientos leves mientras el orgasmo iba descendiendo en su intensidad y empezaban a relajarse lentamente.




Aún dentro de ella la miró a los ojos con una leve sonrisa, posó su pecho sobre el de ella, la acarició y la besó intensamente, mientras se relajaban por completo, parecía estar anestesiada. Cuando abrió los ojos lo vió incorporarse, ponerse el bañador, mirarla de nuevo, sonreírla y sin decir nada empezó a caminar por la playa. Ella no sabía que hacer o decir, sólo pudo mirar a ese Dios que descendió del cielo sólo por y para ella, perderse al final de la playa entre las rocas y no volverle a ver más.

sábado, 30 de abril de 2011

El amor que inició una revolución.



Esta es la historia de  un niño que pronto quedó huérfano y desamparado en un ambiente hostil, tenía una amiga más joven que él, ella  le dio una flor en el día del entierro de su familia, algo inocente, que se llevó de recuerdo cuando su tío vino a por él para llevárselo  muy lejos.


Con los años el niño triste y desamparado  se convirtió en un hombre culto e íntegro, ella seguía donde siempre y sucedió el reencuentro, ella era una mujer hermosa, alegre, rebosaba belleza por todos lados, el aún conservaba la flor que ella le había dado aquel día tan triste. No tardaron en enamorarse y casarse en secreto para no tener que sufrir las injusticias de la época.


Eran felices, pero su entorno a pesar de los años transcurridos seguía siendo hostil y la injusticia sesgó su unión, su amor por la mitad, la asesinaron y el perdido por completo  se lanzó en un ataque suicida para vengarla.

Sin quererlo esa acción provocó que el pueblo despertara de su letargo y provocó el inicio de una revolución que marcaría una época.

Él no buscaba revoluciones, sólo quería venganza, le habían arrebatado todo lo que amaba, estaba sólo nuevamente, pero su pueblo le erigió como líder y sin otro afán en la vida prosiguió con la revolución, se refugiaba en ella para no sentirse vacío, algunos decían que cada enemigo que mataba era su venganza particular, la vida le había cambiado, ya no había marcha atrás.



Por el día luchaban, por las noches descansaban y se curaban sus heridas escondidos en los bosques, allí soñaba todavía con ella, le daba fuerzas para continuar.

Sus enemigos le temían y como no sabían como vencerle intentaron sobornarle e incluso engañarle usando a una bella princesa. Ella quedó sorprendida al conocerle, le hacía un bárbaro asesino, él desde el primer momento no vio peligro en ella, por alguna extraña razón vio en esa mujer la fuerza de su amada.

 

Ella que carecía de amor, cuando le contaron  la historia de amor de su enemigo, el cuál se había casado en secreto con su amada y había iniciado una revolución por ese amor roto brutal y salvajemente, no tardó en enamorarse de él, engañó a los suyos, le advertía de peligros. El no entendía porque ella hacía eso y tampoco comprendía porque se sentía tan a gusto con ella cuando hablaban, quizás fuera eso, veía en la princesa la fuerza de su amada.

Se enamoraron y furtivamente vivieron su corto pero intenso amor, entre batallas y más batallas había sitio para el amor, el amor secreto. Pero le tendieron una trampa, ni siquiera ella pudo advertirle, los que se suponen que eran sus aliados le traicionaron, les pudo la avaricia y facilitaron su captura.

Se esperaba lo peor, ella sufría enormemente, intentó menguar el dolor que le esperaba con las torturas que le iban a proporcionar pero el se negó, quiso mantenerse íntegro hasta el final, ella le dio el último beso e intentó quedarse con ese recuerdo.
 
Antes de que cerrara los ojos para siempre, la vio claramente, como le observaba, ella, por la que comenzó todo, aún conservaba la flor envuelta en un pañuelo, pudieron quitarle la vida, pero no pudieron vencer el espíritu de revolución que se originó por amor.


El amor y la libertad

El amor libre




lunes, 21 de marzo de 2011

La chimenea

 Fuego con fuego debieron pensar la pareja de amantes, era una noche fría de otoño en la isla mágica, un viento desapacible, luna llena bajo un manto de nubes, no apetecía salir a la calle, decidieron  quedarse a oscuras iluminados por las llamas del fuego y las velas recostados en una alfombra, abrazados absortos contemplando el devenir de las llamas como olas de fuego que dibujaban extrañas formas. Olas de fuego las que ellos sentían el uno por el otro, cuando el posaba sus labios en los de ella mientras la acariciaba suavemente por su delicado cuello, ella cerraba los ojos y sentía un intenso placer cuando los labios de su amante se posaban en su cuello. El fuego de la chimenea tenía un competidor, el fuego del amor y la pasión, sus manos la tomaron por el pecho mientras seguía recorriendo su cuello, ella subió su vestido y él descendió su mano  más y más hasta que ella la sintió  y arqueó su espalda de puro placer, el la recostó y ya los dos desnudos se entregaron por completo una noche más, recorrió sus pechos con sus labios despacio, sin prisas, su lengua serpenteaba por ellos y seguía su camino hasta perderse entre sus piernas, ella cerraba los ojos, le sentía intensamente, siempre le sentía intensamente, era mucho más que sexo, eran uno. El la devoraba como a ella disfrutaba, no hacía falta hablar, ambos sabían lo que el otro necesitaba y cuando lo necesitaba. Espasmos de placer iban y venían mientras la devoraba una y otra vez.



Ella le tocó la cabeza con su mano para que parase, le necesitaba sentir dentro, el se sentó  y ella se situó encima, poso sus manos en su pecho iluminado por el fuego  y mientras subía y bajaba, alzó la mirada como si esperara ver algo en el techo, su melena suelta ondulaba por su espalda, las manos de el  la acariciaban por sus pechos, la sujetaba por las caderas, ella sentía el calor de las llamas en su espalda al mismo tiempo que en su interior una ola de fuego se acercaba cada vez más intensamente, le apretó fuerte contra su pecho, el ritmo aumentaba, le cabalgaba como nunca, el sudor descendía por su espalda hasta que como si una llamarada los recorriese de dentro afuera y por todos lados los invadió a ambos...
No sabían donde empezaba el fuego de la chimenea y donde empezaba el suyo, aún jadeando se abrazaron y siguieron mirando el baile del fuego, un baile sólo para ellos...una noche más.

domingo, 13 de marzo de 2011

Amantes

Los amantes se encuentran cada noche en la isla mágica.



video


nota: para escuchar el audio del video, poner en pausa el reproductor del blog, situado en la parte superior.

miércoles, 9 de marzo de 2011

El niño y el sendero

  
  Pablo le gustaba mucho ir con su perro a esa zona del bosque, podía correr libremente con el animal y jugar con el sin preocuparse por nada. La madre le observaba mientras se alejaba corriendo tras su mascota, sabía que nunca pasaba nada malo y estaba tranquila y se relajó. Pablo llegó hasta el límite de la zona donde solía jugar cuando el perro siguió corriendo tras el palo que le había lanzado y se perdió de vista por un sendero angosto que se introducía en la espesura, Pablo dudó qué hacer, sabía que le tenían prohibido introducirse en el bosque, miró atrás y vio que su madre recostada tomando el sol no le miraba, llamó a su perro pero no contestó y entonces comenzó a andar hacia el sendero, caminaba despacio y llamaba a su perro pero no le veía, estaba entre asustado y curioso pero se empezaba a preocupar por su perro y no se detuvo.


     Al cabo de unos instantes de andar el sendero descendía, tenía miedo de perderse, estaba confuso pero algo le decía que no podía dejar a su perro, no le veía, pero de repente si le pareció escuchar el crujido de unas ramas más adelante, gritó llamándolo y corrió hacia el origen del ruido y se detuvo cuando se topó con un pequeño puente de madera, era el único paso al otro lado. Seguían los ruidos justo en esa dirección así que no se lo pensó y cruzó el puente sin mirar abajo y de repente parecía que se había hecho de noche, el sendero se hizo más estrecho y  oscuro. 
    


 Era como si la vegetación formara una especie de túnel que aspiraba todo lo que hubiera en su interior, justo en el centro vio por fin al perro, olisqueaba el suelo inquieto, Pablo se acercó hasta él y éste de repente levantó la cabeza y gruñó en dirección a la espesura muy asustado, entonces Pablo miró en la misma dirección y pareció que se le helaba el corazón cuando vio dos enormes ojos brillando en la oscuridad mirándole fijamente.



 Pablo permanecía inmóvil paralizado por el miedo cuando notó que la espesura al lado de los ojos se movía y entonces el perro salió huyendo por donde había venido y éste fue el detonante para hacer reaccionar a Pablo que comenzó a correr detrás de su perro sin mirar atrás a la máxima velocidad que podía, llegó al puente lo cruzó y siguió por el sendero como  hasta llegar a la zona que conocía más y vio a su madre aún recostada tomando el escaso sol que permanecía aquella tarde.

     Dudó si decírselo  a su madre, pero temió que no lo creyera y además tenía miedo de que le castigara por haberse alejado demasiado. Sabía que tarde o temprano volvería a ese sendero sin saber seguro que es lo que había visto esa tarde en el bosque de la isla mágica.
  

domingo, 6 de marzo de 2011

La lágrima


-Llora-, le dijo él a ella.

-¿Por qué quieres que llore?- respondió ella.
-Porque quiero ser una lágrima tuya, para nacer en tus ojos, vivir en tus mejillas y morir en tus labios.

sábado, 5 de marzo de 2011

Un paseo por la isla mágica.

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La isla mágica te envuelve desde sus aguas cristalinas y la paz interior debajo del mar, puedes despertar, contemplando un bonito amanecer. Puedes subir carreteras o senderos, vayas donde vayas, tendrás paz y sosiego, déjate cubrir por una suave bruma húmeda que penetra en tu interior, para más arriba dejarla atrás, y despedirte del día, contemplando como el crepúsculo se despide de la isla mágica una vez más.




Nota: ( para poder escuchar bien el audio del vídeo poner en pausa el reproductor musical de la cabecera)