sábado, 30 de abril de 2011

El amor que inició una revolución.



Esta es la historia de  un niño que pronto quedó huérfano y desamparado en un ambiente hostil, tenía una amiga más joven que él, ella  le dio una flor en el día del entierro de su familia, algo inocente, que se llevó de recuerdo cuando su tío vino a por él para llevárselo  muy lejos.


Con los años el niño triste y desamparado  se convirtió en un hombre culto e íntegro, ella seguía donde siempre y sucedió el reencuentro, ella era una mujer hermosa, alegre, rebosaba belleza por todos lados, el aún conservaba la flor que ella le había dado aquel día tan triste. No tardaron en enamorarse y casarse en secreto para no tener que sufrir las injusticias de la época.


Eran felices, pero su entorno a pesar de los años transcurridos seguía siendo hostil y la injusticia sesgó su unión, su amor por la mitad, la asesinaron y el perdido por completo  se lanzó en un ataque suicida para vengarla.

Sin quererlo esa acción provocó que el pueblo despertara de su letargo y provocó el inicio de una revolución que marcaría una época.

Él no buscaba revoluciones, sólo quería venganza, le habían arrebatado todo lo que amaba, estaba sólo nuevamente, pero su pueblo le erigió como líder y sin otro afán en la vida prosiguió con la revolución, se refugiaba en ella para no sentirse vacío, algunos decían que cada enemigo que mataba era su venganza particular, la vida le había cambiado, ya no había marcha atrás.



Por el día luchaban, por las noches descansaban y se curaban sus heridas escondidos en los bosques, allí soñaba todavía con ella, le daba fuerzas para continuar.

Sus enemigos le temían y como no sabían como vencerle intentaron sobornarle e incluso engañarle usando a una bella princesa. Ella quedó sorprendida al conocerle, le hacía un bárbaro asesino, él desde el primer momento no vio peligro en ella, por alguna extraña razón vio en esa mujer la fuerza de su amada.

 

Ella que carecía de amor, cuando le contaron  la historia de amor de su enemigo, el cuál se había casado en secreto con su amada y había iniciado una revolución por ese amor roto brutal y salvajemente, no tardó en enamorarse de él, engañó a los suyos, le advertía de peligros. El no entendía porque ella hacía eso y tampoco comprendía porque se sentía tan a gusto con ella cuando hablaban, quizás fuera eso, veía en la princesa la fuerza de su amada.

Se enamoraron y furtivamente vivieron su corto pero intenso amor, entre batallas y más batallas había sitio para el amor, el amor secreto. Pero le tendieron una trampa, ni siquiera ella pudo advertirle, los que se suponen que eran sus aliados le traicionaron, les pudo la avaricia y facilitaron su captura.

Se esperaba lo peor, ella sufría enormemente, intentó menguar el dolor que le esperaba con las torturas que le iban a proporcionar pero el se negó, quiso mantenerse íntegro hasta el final, ella le dio el último beso e intentó quedarse con ese recuerdo.
 
Antes de que cerrara los ojos para siempre, la vio claramente, como le observaba, ella, por la que comenzó todo, aún conservaba la flor envuelta en un pañuelo, pudieron quitarle la vida, pero no pudieron vencer el espíritu de revolución que se originó por amor.


El amor y la libertad

El amor libre