viernes, 4 de marzo de 2011

La mansión de la colina.


  Laura se empezaba a preocupar porque el crepúsculo comenzaba a dar señales de vida y ella no daba con el camino de vuelta por aquel sendero que horas antes había iniciado cuando aún el sol pegaba con fuerza, no conocía esa zona alta de la isla y le angustiaba pensar que podía pasar la noche en el bosque, la temperatura bajaba mucho y la oscuridad sería casi absoluta. No tenía cobertura en esa zona estando totalmente aislada.

            Seguía ascendiendo por el sendero o por lo poco que quedaba del sendero porque las hayas y brezos de la zona y demás maleza habían ganado terreno a la mano del hombre, apenas un hilo de luz en el horizonte que de poco le servía a Laura ya que tuvo que encender la linterna para no tropezar mientras andaba, cada vez más angustiada y perdida empezaba a pensar que tendría que buscar cobijo y pasar la noche como mejor pudiera cuando entre la espesura le pareció ver una luz, no estaba segura, siguió andando con más rapidez, sí, parecía luz artificial, se le iluminó un halo de esperanza, pensaba que serían campistas o algún coche en una carretera, cuando llegó a lo alto de un pequeño montículo se asombró al ver que se había equivocado, ni campistas ni vehículo, la luz que había vislumbrado pertenecía a una ventana de una enorme mansión que  toda poderosa se le presentó al llegar a un pequeño claro en lo alto del bosque.




No daba crédito a lo que veía, una mansión de dos plantas y buhardilla que  reinaba silenciosamente toda rodeada de árboles, la luz que había divisado pertenecía a la planta baja y a una habitación en la planta superior, por un momento se detuvo y dudó sobre cómo actuar, pero sabía que no tenía muchas opciones así que se armó de valor y se acercó a la puerta principal, intentó captar algún sonido pero fue imposible ni atisbó a nadie a través de las ventanas o en los alrededores, así que se acercó a la puerta y golpeó tímidamente, al no obtener respuesta golpeó con más fuerza y aún así nadie contestó. Dudó un instante y pensó en irse pero le pudo más la curiosidad y la necesidad y giró el pomo de la puerta y ésta cedió.


 De repente le invadió  un olor a humedad y respiró un aire viciado, el corazón le palpitaba aceleradamente pero se armó de valor y entró al mismo tiempo que llamó, pero tampoco obtuvo respuesta, entonces decidida dio unos pasos, ante sí se le presentaba un enorme vestíbulo iluminado por una enorme lámpara en el techo, a su izquierda un enorme salón en penumbra, una enorme mesa rodeada de sillas y unos sillones que parecían muy confortables alrededor de una chimenea apagada, alfombras y tapices culminaban la decoración. Llamó de nuevo pero no obtuvo respuesta, miró al frente y vio unas escaleras que subían a la planta alta, de allí provenía la luz que vio desde el bosque así que sigilosamente empezó a subir escalones, una espesa capa de polvo cubría el pasamanos, eso le hacía pensar  a Laura que la mansión llevaba mucho tiempo deshabitada pero, ¿y por qué abierta? , ¿y por qué las luces?, en esos momentos la curiosidad se había impuesto al miedo. Al final de la escalera había un largo pasillo con tres puertas a la izquierda y dos a la derecha, todas cerradas, llamó de nuevo y no obtuvo respuesta, el corazón le palpitaba más y más cuando observó la habitación del fondo del pasillo con la puerta abierta y la luz encendida, de ahí provenía la luz que vio desde el exterior, mientras se aproximaba a la habitación empezó a distinguir la misma, un enorme cuadro muy antiguo de una mansión muy parecida a la que estaba ahora, cuando llegó al umbral le sorprendió lo que vio, era algo totalmente diferente a lo que había visto en el resto de la mansión, mientras en la planta baja no había sino polvo, suciedad en alfombras, tapices y muebles y síntomas de estar abandonado hace muchos años en la habitación en la cual entraba ahora, todo lo contrario, reinaba una pulcra limpieza, orden y un aspecto de hogar, había una enorme cama y enfrente una chimenea encendida y encima un gran espejo, una habitación que parecía muy confortable con un estilo clásico, Laura estaba muy desconcertada, tenía miedo de que de repente alguien le pidiera explicaciones y que no supiera que decir, cuando mira al otro extremo de la habitación y distingue una mesilla y encima unas bandejas con lo que parece comida, se acerca y efectivamente, muchos manjares y bebidas con un aspecto exquisito, carne, fruta, pasteles… no entendía nada, mira a su derecha y sobre una enorme silla colgaba lo que parecía un vestido, efectivamente, un enorme vestido negro de noche, precioso, acompañado por unos zapatos de tacón negros muy elegantes….seguía inquieta pero cada vez más relajada por todo lo que la rodeaba, el cuerpo le pedía alimento y agua, así que aunque dudó un instante si debía comer, al final degustó esos manjares que le supieron a gloria y bebió hasta saciar su sed. Cuando hubo acabado se fijó en la puerta cerrada dentro de la habitación, cuando la abrió comprobó que era un cuarto de baño realmente precioso, mármol blanco, espejos por todas partes y una enorme bañera blanca antigua en un extremo, no lo pensó y giró el grifo del agua caliente y ya no se sorprendió al comprobar que salió a los breves instantes agua caliente, esperó que hubiera bastante cantidad de agua, mientras salió del baño y cerró la puerta de la habitación con llave, volvió al baño se quitó la ropa y se metió en la bañera, se dio un relajante baño de espuma que disfrutó como no recordaba en mucho tiempo.


            No supo cuánto tiempo estuvo durmiendo, estaba tan cansada y tan satisfecha por la cena y el baño que se relajó tanto que durmió lo que parecía mucho tiempo, salió de la bañera y se puso una toalla y salió a la habitación con sigilo, todo parecía igual, no escuchó nada pero siguió con la puerta cerrada. Seguía invadida por la incertidumbre pero al mismo tiempo tranquila y relajada, muy a gusto, se sentó en la cama y dudó qué hacer, suponía que lo más sensato era dormir y por la mañana explorar un poco más antes de irse. Levantó la vista hacia el vestido, realmente era precioso con lentejuelas, muy elegante, no se que la impulsó a quitarse la toalla y a ponérselo, Laura era morena, estatura media alta, muy guapa, delgada y con una bonita silueta, el vestido parecía hecho a medida, estaba realmente preciosa en él, se sentía muy a gusto. 

            Laura estaba semiacostada en la cama a punto de dormirse de nuevo disfrutando de la visión del fuego de la chimenea cuando escuchó un ruido, un golpe, el cual no tenía claro de donde provenía, dudó un instante y el ruido se repitió aún más fuerte y al instante escuchó otro sonido, pero no estaba seguro qué era, se acercó a la puerta para escuchar mejor, era música y sino la engañaba el oído era un piano, Laura se inquietó de nuevo, qué hacer, ¿salir?, ¿quedarse?, la música seguía, se armó de valor y destrancó la puerta, giró el pomo y abrió lentamente, no había nadie en el pasillo, el sonido del piano ahora era mucho más nítido provenía de una de las habitaciones  del pasillo, se acercó a ella y no escuchó nada más que el piano, dudó unos instantes y de repente la música cesó…

            El pomo se giró y empujó la puerta, llamó de nuevo pero nada, era una sala muy grande casi sin muebles decorada con tapices y cuadros muy antiguos, amplios ventanales y una gran lámpara de gotas de cristal en el centro, justo debajo un enorme piano de cola blanco, reluciente, la sala estaba impecable, limpia y todo brillaba, miró a su alrededor y no había nadie, pero no lo soñaba, era música de piano lo que escuchaba y realmente preciosa.

            Se acercó para contemplar el piano, parecía muy antiguo, conservaba un aspecto inmejorable, deslizó suavemente su mano por su superficie cuando de repente sintió una presencia y antes de que se diera la vuelta para mirar detrás unas fuertes manos la sujetaron contra el piano, Laura gritó de miedo y del enorme susto e intentó zafarse pero no podía, alguien mucho más fuerte la tenía perfectamente sometida. Entonces sintió una voz muy cerca del oído diciéndole: -“Tranquila no tienes nada que temer conmigo, eres mi invitada y estás en mi casa”, entonces la giró y ella pudo contemplarle, era un hombre muy alto, mínimo metro noventa, fuerte, moreno, el aspecto la imponía pero al mismo tiempo se percató de su atractivo, llevaba una especie de toga negra, -“cálmate” le dijo mientras la apoyaba contra el piano con sus fuertes brazos, Laura estaba inmóvil, aterrada, pensaba que era el final, -“si quisiera hacerte daño ya te lo hubiera hecho” le dijo. El clavó su mirada en ella, era penetrante, fría, la atravesó, se sintió recorrida por dentro, entonces el aflojó su presión contra ella y el la sujetó por la cintura se inclinó y posó sus labios en su cuello, Laura estaba confundida, tenía los brazos libres podía intentar oponer resistencia, gritar pero se sentía paralizada y no hizo nada, el corazón casi le salía por el pecho y el vello lo tenía de punta, el hombre misterioso continuaba besándola en el cuello mientras sus manos acariciaban su cintura, el olor de el, la embriagaba, estaba como anestesiada, no podía reaccionar, totalmente paralizada. Entonces el se irguió la miró a los ojos y al instante se inclinó de nuevo y la besó en los labios, un beso apasionado sin titubeos, devoró sus labios, deslizó su lengua junto a la de ella y entonces Laura como si despertara de un letargo definitivamente cedió, unió su lengua con la de él y apoyó sus manos en su costado. El se apoyó del todo contra ella pecho con pecho y mientras la besaba descendía la cremallera lentamente, hasta que el vestido cedió y se posó sobre la alfombra, quedó al descubierto una piel suave, unos pechos con el tamaño perfecto, turgentes, levantados y los pezones parecían que le miraban directamente a los ojos, el los acarició y Laura se estremeció de placer, aún más cuando el hombre misterioso descendió con sus labios por su cuello hasta posarse en ellos, introdujo el pezón en su boca y Laura se estremeció aún más, mientras ella apoyada en el piano puso sus manos encima de el y éste descendió por si vientre hasta ponerse de rodillas, le quitó el poco de ropa que le quedaba y acarició sus largas y esbeltas piernas con las manos mientras subía con sus labios por la cara interna de los muslos, a Laura le palpitaba cada vez más el corazón, jamás había sentido algo así, estaba siendo poseída por un perfecto extraño en una mansión perdida en el bosque, el deseo había superado cualquier razonamiento lógico y simplemente estaba disfrutando. Más aún cuando él posó sus labios en su sexo y acto seguido la devoró, ella pensaba que las piernas le fallarían, cerró los ojos y se dejó llevar, unos instantes en los que apretó la cabeza de el entre sus piernas hasta tener un intenso y delicioso orgasmo.




Cuando recobró el aliento y abrió los ojos le vio delante de pie mirándola con una sonrisa en la boca, entonces echó los brazos hacia arriba y atrás y se desprendió de la toga dejando a relucir un cuerpo bien formado y proporcionado, totalmente desnudo, Laura no pudo menos que recorrerlo con la mirada pero no tuvo tiempo para mucho más porque el la cogió en brazos y la llevó a la alfombra la recostó suavemente y se puso encima de ella, Laura estaba totalmente sumisa entregada en cuerpo y alma a ese desconocido y él lo sabía, entonces el la giró boca abajo y empezó a mordisquearle el cuello mientras sus manos recorrían su bonita espalda, sus labios y lengua como si de una melodía se tratasen iban a lo largo y ancho de la espalda, como una serpiente, cuando llegó más abajo, él pudo comprobar unos glúteos bien formados, levantados y muy bonitos, esta vez sus dientes acompañaron a sus labios y lengua y los devoró mientras con sus manos los acariciaba y masajeaba suave pero intensamente, separó sus piernas y probó de nuevo su sexo, Laura se estremecía cada vez que su lengua se deslizaba por sus labios recorriendo todo su sexo y haciéndola vibrar. Entonces la giró, le separó las piernas y la hizo suya sin más preámbulos ella arqueó su espalda de placer se aferró a él y le acompañó en los movimientos, se sentía atravesada por una bola de fuego, cerró los ojos y sintió un nuevo orgasmo, espasmos de placer infinitos, la recorrían de pies a cabeza, sentía el peso del desconocido encima de ella, apretó sus piernas alrededor de el y sintió una intensa explosión en su interior. 
Entonces el la levantó y la apoyó contra el piano, sus pechos posados sobre la cubierta el la poseyó nuevamente, sus grandes manos la sujetaban por los hombros y la tomaba una y otra vez, Laura parecía que estaba en éxtasis, sentía sin parar algo indescriptible, entonces el como para darle un respiro la irguió lo justo para besarla en el cuello y con sus manos sujetar suavemente sus pechos mientras seguía dentro de ella, esta vez con suaves movimientos pero igualmente intensos, Laura totalmente desatada sujetó la cabeza de su amante misterioso contra su cuello y éste deslizó su mano izquierda hasta su sexo mientras la otra permanecía en su pecho, entonces comenzó a aumentar el ritmo de nuevo, con mucha más pasión y fuerza hasta que Laura ya no sólo gemía sino gritaba hasta sentir nuevamente la mayor explosión de placer interior que había sentido nunca, cerró los ojos y se dejó llevar por los sentidos.
El sol acarició su rostro y la despertó, estaba en la habitación de nuevo, ya había amanecido hacía algunas horas, yacía desnuda, los rayos solares se posaban por sus caderas hasta la curva de sus pechos. Confundida intentaba recordar lo que había sucedido y no le fue difícil, vio que la puerta estaba cerrada, se levantó y comprobó que no estaba trancada, no estaba segura cómo pudo dormirse tan profundamente para acabar en la cama sin darse cuenta, obviamente el hombre misterioso la llevó hasta allí. Empezaba a sentirse culpable, hacer el amor con un desconocido y acabar así no era algo que soliera hacer habitualmente, no obstante, el cuerpo aún sentía la noche que había pasado, algo inesperado pero más intenso de lo que conseguía recordar.


            Se dio una ducha rápida, se puso su ropa, contempló el vestido que aún arrugado sobre la cama le transmitía algo mágico  y salió de la habitación, las puertas permanecían trancadas,  al pasar por la sala del piano giró el pomo pero la puerta estaba trancada. Bajó a la planta baja y todo estaba igual, ningún atisbo de vida, llamó y nadie contestó, la mansión permanecía sólo habitada por ella, o eso era lo que parecía.

            Salió afuera y el sol la cegó, era un día precioso, consultó el reloj y era casi mediodía, seguía sin cobertura, se puso sus gafas de sol y comenzó a andar, se detuvo un instante y se giró y miró atrás, la mansión ya no le daba miedo, le transmitía una paz que no podía entender. Intentó hallar el sendero de nuevo, enseguida dio con él y ahora de día pudo orientarse un poco mejor. Aún así pasó más de una hora hasta que dio con su todo terreno. Seguía confusa, no sabía si había pasado todo lo que su cuerpo sentía que había pasado o simplemente lo había soñado, ella se preguntó para sí misma ¿cuál es la diferencia?