domingo, 20 de febrero de 2011

El sendero del bosque.





Hay un sendero en la zona alta de la isla mágica, verde, húmedo, espeso, muchas veces tiene como invitada a una espesa niebla, como esa misma tarde cuando caminaban por el sendero dados de la mano, disfrutando del silencio sólo interrumpido por el cantar de los pájaros, a veces el silencio lo dice todo. Miradas furtivas entre ellos, sabedores de la soledad que les rodeaba, no hacía falta articular palabra alguna, tan sólo y a través de sus manos y sus ojos sabían lo que sentían el uno por el otro, el deseo que lejos de menguar se incrementaba cada instante, cada segundo.Labios unidos, ojos cerrados, entrega total y mutua en el sendero, su rincón secreto donde los sentidos son los amos y señores, dejándose llevar el uno por el otro, sólo ellos dos y el silencio, ella sobre el a horcajadas, entrega total...mientras el crepúsculo se aproximaba, la luz se desvanecía, pero el fuego permanecía...